Onfray y Nixey, dos indocumentados con trauma, vuelven con libros, más bien flojos, contra Jesús

(Religión en Libertad. Pablo J. Ginés).

¿Les interesa escribir sobre -contra- Jesús porque es un personaje importante, que sigue impactando en millones de vidas? ¿O sólo por sacarse un dinerito, por vender algunos libros? Pero, si venden sus libros sobre Jesús, ¿no es porque Jesús sigue interesando? O bien, hay una tercera posibilidad: hay un trauma personal de fondo. Y lo vemos en al menos dos figuras que “vuelven al ruedo”. Ahí tenemos al francés Michel Onfray, de profesión ensayista de pluma ágil y filósofo, que en 2005 alcanzó cierta fama con su Tratado de Ateología, en la época en que el nuevo ateísmo directo y grosero estaba de moda. Ahora, en noviembre de 2023, ha publicado Teoría de Jesús, biografía de una idea, libro supuestamente de historia antigua, materia en la que no tiene ninguna formación. En el libro, viene a decir que Jesús nunca existió, que es un personaje literario fantasioso, mezcla de varias cosas míticas inventadas. Así, Onfray se apunta a la corriente miticista (decir que Jesús nunca existió y es un mero mito), una corriente que apoyaban algunos eruditos soviéticos, que nadie en el mundo académico apoyaba tras la caída de la URSS y que ahora ha tomado cierto relanzamiento gracias a Internet entre la gente sin formación, igual que la tierra plana y otras conspiraciones para los que necesitan creerse especialmente listillos. ¿Cuál es el trauma? El trauma es que Onfray fue abandonado a los 10 años en un orfanato salesiano francés, por su madre, señora de la limpieza hija de español. Parece que saca su historia familiar en sus libros de vez en cuando. Entrevistado en un debate en noviembre de 2023Onfray negó tener “una obsesión” porque, dijo, “he escrito 150 libros, le he dedicado un libro a esta pregunta [sobre Jesús], tal vez dos con el Tratado de Ateología“. Pero también admite que escribiendo un libro gordo sobre historia del pensamiento, vio “un punto de inflexión en la Historia que está allí, proviene de Jesús. Y me dije: es algo que está ahí y apenas estoy tratando”.

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